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domingo, 5 de agosto de 2012

Segunda parte de no se qué: Continúa el Misterio.

La simetría convive con la asimetría.
El orden convive con el caos. 
El azar convive con el destino, la casualidad con la causalidad, la subjetividad con la objetividad.
La vida es un enorme cuadro de Escher donde se confunde el punto de fuga, y todo depende de la perspectiva desde la cual se observan las cosas. 
Una hormiga es grande en comparación con un microbio, pero pequeña en comparación a mi pie. 
Un ser humano es gigante frente a una hormiga, pero un punto microscópico en medio del espacio.

[Salgo a la calle y veo en el cielo un globo que juguetea con el viento. ¿Es casualidad? A simple vista, sí. Pero dos horas atrás, la mano torpe de una niña soltó el globo y éste se alejó ante los ojos desconsolados de la criatura que lo ve volar por el aire -ella jamás podrá volar. Su mano torpe es la causa, mi encuentro afortunado es el efecto, desde una perspectiva más amplia.]

¿De dónde sale la simetría?
Creo que nadie puede discutir que Brad Pitt es buen mozo. A mí no me gustan los rubios, pero objetivamente puedo afirmar que es lindo. Debe haber en su estructura ósea, en la organización de los rasgos dentro de su cara -vaya uno a saber-, algún orden natural. 

Existen fórmulas mágicas. Milenarias fórmulas mágicas.
Es pura química, la magia no está en su creación sino en su consecuencia.
Una melodía que tiene un efecto detonante, moviliza los átomos del sector cardíaco de un ser humano. De repente, euforia o melancolía. Magia.

Me maravilla lo que ocurre cuando sacamos una foto muy de cerca. 
Un plano detalle de la corteza de un árbol, el asfalto, una campera,  cualquier cosa de esas que solemos ver sin mirar, sin observar en detalle, una mirada "macro". Una foto del asfalto con el lente pegado al suelo nos permite ver una imagen nueva, que jamás habíamos percibido al ver el asfalto. [Cuando esperamos para cruzar la calle, cuando llueve y caen las gotas, cuando caminamos sorteando obstáculos de caca de perro.] Vemos cada partícula gris y parece un micro-universo, podemos jugar a confundir al ojo e imaginar que es una imagen panorámica desde el cielo. Podría ser una foto del universo, pero es la foto del asfalto, eso que yace bajo nuestros pies en la ciudad fría. Y por qué no pensar que podría ser un cosmos que está debajo, y que dentro del asfalto existen galaxias y sistemas solares y planetas Tierra. 
O pensar que somos asfalto. O pensar en la cantidad de cosas que pueden haber en el espacio, si en lo más mínimo hay cosas desconocidas. ¡Qué quilombo!


¿Existe la polaridad? ¿Los extremos? Entre ellos están los grises, que son más valiosos que el blanco o el negro. 
Pero si hablamos de extremos, significa que hay un fin. Un límite, una frontera. O sea, no habría infinito. Es finito, en algún momento llegaríamos al extremo. Pero, ¿qué hay luego? ¿Puede, simplemente, no haber nada? 


¿Podemos aplicar eso en la práctica cotidiana?
Cuando nuestra mente deambula hacia el infinito, con infinitas maquinaciones e infinitas preocupaciones e infinitas dudas, podríamos simplemente parar. Cruzar la frontera del infinito y quedarnos flotando en la nada, para descansar un segundo y relajarnos. Volver, siempre volver, me gusta volver. Pero no estaría nada mal tener un instante de nada


O quizás no existen los extremos, siempre puede haber más. Abrir el abanico 360 grados y continuar. Es un círculo, una espiral. La forma de un caracol, de las galaxias; la simetría. 

[Me gustan las palabras: asfalto. euforia. elocuente. luciérnaga.]


Estoy hilando una serie de pensamientos que podrían tener sentido si supiera cómo ordenarlos. Un rompecabezas inmenso, y siempre falta una pieza.


Y como cierre, en honor a la confusión que acabo de escribir, en honor a la espiral, a la simetría, al infinito, y a las dudas que no van a dejar de desvelarme, cierro la segunda parte con el mismo cierre de la primera parte. ¿Por qué? Énfasis. 


La dimensión temporal-espacial que transitamos es totalmente subjetiva, porque responde a las fronteras y parámetros que conocemos y definimos nosotros mismos en sociedad (el reloj, los límites geográficos, los trazos de grafito en una hoja). Pero la naturaleza tiene cierta objetividad que va más allá de la sociedad, más allá de la Tierra, más allá del Sistema Solar. Tiene simetría.


Fin de no se qué.


Cuadro de Escher.

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